Es importante entender que el ecoturismo puede significar un aprovechamiento del patrimonio natural e histórico y cultural de un territorio, convirtiendo las ventajas comparativas en competitivas en el contexto de la globalización. Considerando la diversidad geomorfológica, ecológica y étnica de nuestro país. Solamente a partir de la constitución de 1991, se reconoce formalmente este hecho y se entiende como un potencial para generar nuevos modelos de desarrollo o buen vivir.

Objetivos.

Si entendemos, el desarrollo sostenible como: la capacidad de las poblaciones humanas para dar desenvolvimiento a sus potencialidades, representadas en su patrimonio natural y cultural; con el objetivo de permanecer en el tiempo y en el espacio, en condiciones de equidad. Encontramos, que la construcción de ambientes y territorialidades, además de dar identidad y permanencia, pueden ser un motor económico, político y social para la construcción de la paz.

Pertinencia.

Se parte del supuesto de entender la cultura como una estrategia de adaptación particular de la especie humana, mediante la cual las poblaciones han logrado históricamente satisfacer sus necesidades y garantizar su supervivencia, aunque muchas poblaciones en particular no lo hayan logrado. Nuestro reto es buscar caminos para concretar el desarrollo sostenible y la paz.

Resultados y conclusiones.

El tema del territorio y sus transformaciones no se puede tratar adecuadamente, si no se parte de la comprensión de la dinámica de los procesos culturales y su relación con los ecosistemas. Las relaciones sociedad-naturaleza implican la formalización histórica, en el sistema simbólico de cada cultura, de las formas de apropiación del territorio o construcción del paisaje. Así, la relación entre cultura, ecosistema y desarrollo está en la base de los criterios que se deben considerar cuando se plantean políticas, planes y programas de desarrollo local o regional. Lo local o regional significa, no la inmersión de los modelos globales, a escalas menores, sino todo lo contrario, la consideración de las particularidades construidas en el territorio por efecto de la relación población – ecosistema, como elementos de desarrollo sostenible.

En esta ponencia se presenta un marco interpretativo desde el cual se puede hacer la lectura de las implicaciones ambientales y territoriales del desarrollo, usando como referente el concepto de cultura.  Este ejercicio conceptual pretende retomar el sentido original y substantivo de los conceptos, para construir un modelo interpretativo con el cual leer, las realidades particulares.  El ecoturismo puede ser un contexto con el cual se logre construir unas nuevas realidades y modelos de desarrollo sostenibles.

Problemas ambientales como punto de partida para valorar el patrimonio natural y cultural.

La especie humana como todas las especies, constitutivas de la biosfera de este planeta, ha venido evolucionando de forma particular en un continuo proceso de interacción con los elementos abióticos y bióticos con los cuales ha compartido su existencia. En esta forma ha adoptado estrategias particulares de adaptación en referencia a los distintos momentos del tiempo y el espacio, por los que ha transitado. Ha construido de esta forma unas herramientas materiales y simbólicas que la han permitido su supervivencia, a estas nos referimos con el concepto de cultura. En este orden de ideas, las diferentes poblaciones humanas han habitado espacios eco sistémicos particulares transformándolos y transformándose en ese proceso interactivo. Como lo muestran diferentes estudios de historia ambiental (Harris, 1982; Jared, 2006; Mann, 2006).

De esta forma, el “ambiente” entendido como entorno, proporciona a las distintas especies diferentes componentes que les sirven como “medio” para realizar sus procesos vitales y lograr su desenvolvimiento. Existen entonces muchos “medios ambientes” de acuerdo con las múltiples especies que podemos encontrar. En el caso de la especie humana, hablaríamos de un “medio ambiente humano” constituido por los elementos de la geosfera, hidrosfera, atmosfera y biosfera; utilizados por una población humana para sus procesos vitales y desenvolvimiento.

De esta forma, en la siguiente figura, representamos una población humana particular (Sistema Cultural – Sociedad humana) en el contexto de un ecosistema y en el espacio de la biosfera. Como punto de partida para explicar las implicaciones de usar el concepto de medio ambiente o ambiente.

 

Ilustración 1. Esquema explicativo sobre el concepto de ambiente. 2016

Esta población humana posee un metabolismo interno, representado en la figura por un tubo que absorbe recursos naturales y los devuelve como contaminación y desechos no metabolizables. El centro de la construcción de ambiente se sitúa al interior del sistema cultural; corresponde a la forma particular de los sistemas: ecológico de referencia, tecnológico, organizacional, cognoscitivo y simbólico.

Medio ambiente: (concepto clásico de la modernidad):

Se entiende como la parte de la naturaleza que es usada como medio, para satisfacer las necesidades de una población humana.

Ambiente: (nuevo concepto postmoderno): Entendido como el resultado de la interacción entre una población humana y su contexto eco sistémico, generadora de nuevas realidades donde ecosistema y cultura se transforman. Como resultado de este proceso es histórico, dinámico y emergente.

La modernidad nace con una dicotomía que separa naturaleza de cultura, como dos realidades separadas, lo cual conduce a lecturas ideológicas donde se separa la especie humana de la naturaleza, creando todo tipo de errores (Scheffer, 2009).

En esta forma cuando usamos el concepto de medio ambiente, nuestras respuestas han sido, puntuales y sectoriales y no han involucrado la transformación cultural. En cambio, sí usamos el concepto de ambiente nos encontramos con que somos constructores de ambientes y en consecuencia los elementos tanto, eco sistémicos como culturales (instrumentos, herramientas, maquinas, instituciones, sistemas productivos, económicos, políticos y simbólicos), se deben transformar. Globalización y Modernidad

Actualmente presenciamos una problemática ambiental particular  en nuestro país, que está enmarcada en procesos de carácter planetario, en el marco de estos procesos que se han venido denominando como de globalización manifestados en: aceleración de los procesos de comunicación  en la dinámica de los mercados mundiales en los distintos sectores de la economía (primario, secundario, terciario y sobre todo financiero) lo que implica un  intercambio planetario de bienes , valores y servicios cada vez mayor, oferta y demanda de productos  a nivel planetario que cambia el rol de las economías locales haciéndolas cada vez más interdependientes, desarrollo de un sistema de comunicación mundial que en tiempo real potencia la interacción social más allá de todas las fronteras relativizando los valores tradicionales producto del aislamiento cultural.

La paradoja de esta globalización (Stiglitz, 2003), consiste en que de una parte en este momento el planeta cuenta con:

Una conciencia global y un gran desarrollo del conocimiento tanto en aspectos y procesos particulares, como desde una perspectiva sistémica y compleja que permite ver la articulación entre diferentes fenómenos y procesos tanto naturales como sociales.

Un gran desarrollo científico y tecnológico que pone en manos de la humanidad una gran capacidad transformadora, abriendo nuevos horizontes en la integración de procesos naturales y sociales. Dentro de estos el gran desarrollo de los sensores remotos, las comunicaciones y los espacios virtuales creados por los avances tecnológicos de ordenadores personales. Capacidad “on line” de presencia virtual en tiempo real a nivel planetario y manejo de cantidad y calidad de información creciente.

Pero a la vez, la otra cara de la moneda está representada por la gran acumulación de capital en pocas manos (Piketty, 2014).  El proceso de control creciente de la información y la tecnología, a través de las patentes de las grandes multinacionales. El marginamiento en términos de acceso a los recursos, salud, educación y empleo de una población cada vez creciente y situada en la periferia de los países llamados “desarrollados”. La destrucción planetaria de la base eco sistémica, y la guerra como respuesta a las diferencias y a la necesidad de recursos que están en manos de otros, exacerbándose los fundamentalismos.

Este planeta globalizado responde a un modelo de sociedad que surge con la modernidad. La globalización en síntesis es la difusión e imposición de un modelo de sociedad basado en la economía de mercado, la democracia como sistema de gobierno, y el desarrollo científico y tecnológico, generado por la revolución industrial y potenciado por los sistemas de monitoreo global y comunicación. Globalizaciones han existido muchas en la historia de la presencia humana en el planeta, la diferencia con la actual es que esta es planetaria y las otras han sido localizadas regionalmente. Las diferentes culturas tienden casi siempre a ser etnocentricas y a señalar sus modos de vida como modelo para todas las sociedades; ejemplos de ello proliferan en la historia, citando solo algunos representativos: China Central, Persia, La Grecia de Alejandro, Roma, Europa Occidental, La Rusia Zarista y Soviética, El Islamismo en el medio oriente y África, Lo Incas, Los Mayas, Los Aztecas, etc.

Estos hechos, de la actual globalización  corresponden a un modelo de sociedad, que surge a partir de la revolución Norteamericana  1.776 y Francesa 1.789 y que  se caracteriza por estar fundamentada en 4 elementos básicos: el sistema económico basado en la economía de mercado, el sistema de gobierno basado en la democracia centrada en el equilibrio de los tres poderes, ejecutivo, legislativo y judicial, y el desarrollo de la ciencia como generadora de conocimiento y tecnología como elemento de transformación del mundo; estos elementos proyectados y potenciados exponencialmente por los sistemas y medios de comunicación de todo tipo.

Para el caso de Colombia, en el contexto de la globalización se abre una gran oportunidad dada la particularidad reflejada en la gran diversidad geográfica, ecológica y cultural que posee el país. Esto puede permitir convertir nuestras ventajas comparativas en competitivas.

Dada la historia geológica, lo que caracteriza el territorio es el contraste entre antiguas tierras en la amazonia y Orinoquia que corresponden a las características de la Pangea, y las tierras de la región Andina, Choco biogeográfico y Caribe, que emergen con el surgimiento más reciente de la cordillera de los andes, debido a la subducción de la placa del Pacifico bajo la placa de Nazca; creando una gran diversidad geológica y geomorfológica, sobre el ecuador terrestre, lo que implica la formación de climas y microclimas; donde las estaciones se suceden en el espacio y no solamente en el tiempo como en Europa. Con base en estos hechos el desarrollo de las formas de vida se produce con una gran diversidad y endemismos, a las diferentes escalas, molecular, organismica y eco sistémica.

En este contexto de diversidad, las poblaciones humanas que han venido poblando el territorio, desde el paleolítico inferior, se han venido asentando en diferentes espacios ecológicos y configurando ambientes y territorialidades, igualmente diversas. Los primeros habitantes de nuestro continente buscaron en flora y fauna su sustento como cazadores recolectores y más adelante se asentaron creando territorialidades, institucionalidad, tecnología y cultura; a la vez que transformaron los espacios físicos y los ecosistemas, creando diferentes ambientes. Muchos se transformaron en agricultores y domesticadores de animales, pero no todos. Esta historia se refleja en nuestras diferentes regiones geográficas.

Turismo como opción posible para potenciar el patrimonio natural y cultural.

Los seres humanos, como seres biológicos, han evolucionado a partir de la biosfera de la tierra que se manifiesta de forma particular en paisajes específicos en lugares y tiempos determinados, que se pueden observar como ecosistemas con diferentes niveles de transformación debido a procesos naturales o antrópicos, estos constituyen un patrimonio natural que sirve como base para las actividades humanas. Los seres humanos son en esencia constructores de cultura, entendiendo como tal, la plataforma instrumental tecnológica y los elementos simbólicos expresados en la institucionalidad, con la que las diferentes poblaciones humanas han garantizado su supervivencia, generando un patrimonio cultural ligado sistémicamente al patrimonio natural.  La dinámica generada por la interacción sociedad- naturaleza o ecosistema- cultura, permite la permanente transformación de ecosistemas y culturas creando y recreando ambientes.

Con base en lo anterior buscar la promoción de modelos de desarrollo que partan de la valoración de estos patrimonios en el marco de la sustentabilidad y sostenibilidad, entendiendo como tal: La capacidad de una población humana para dar realización a las potencialidades representadas en su patrimonio natural y cultural, con el objetivo de mantenerse en el tiempo y en el espacio en condiciones de equidad. Se hace necesario realizar una reingeniería social que permita generar las condiciones culturales necesarias para la construcción de nuevos modelos de desarrollo a escala local que se articulen a los procesos de globalización, potenciando las posibilidades de los patrimonios culturales y naturales locales. Esta reingeniería social implica la construcción de un proyecto ético-político que retome el sentido crítico con que se crearon los conceptos de Eco desarrollo, Desarrollo Sostenible o Sustentable.

En este sentido podemos partir de aceptar que no puede existir un desarrollo sin Sostenibilidad ni sustentabilidad. Si esto es así los adjetivos sobran y podemos entender el Desarrollo como un proceso mediante el cual una población humana, partiendo de un patrimonio natural y cultural particular, se centra en dar desenvolvimiento a las potencialidades en ellos representadas, con el objetivo de lograr su permanencia en el tiempo y en el espacio, en condiciones de equidad y respetando los derechos de los otros seres vivos y las generaciones futuras.

La gran diversidad de formas de vida, a diferentes niveles: molecular, organismico y ecosistemico; se manifiesta desde las regiones, caribeña, Orinocense, Andina, Amazónica y Choco Biogeográfico mostrando su riqueza, cada vez más destruida. Esta potencial riqueza nos ofrece grandes oportunidades en todo sentido como, servicios ecosistemicos, fuentes de producción que van desde el ecoturismo hasta la utilización en ingeniería genética, pasando por todo tipo de productos.

Sumado a lo anterior, la gran diversidad étnica y cultural, y de sistemas de producción, que van desde la alta tecnología, hasta formas tradicionales y ancestrales de organización y manejo de procesos productivos. Nos ofrecen un universo infinito de posibilidades de urbanización y desarrollo o buen vivir, altamente sustentables y sostenibles.

Lamentablemente frente a la obediencia al capital financiero y a la irracionalidad, que a veces, gobierna el mercado y los sistemas llamados socialistas o de capitalismo de estado. Seguimos ciega y en nuestra ignorancia repitiendo los errores permanentemente, a todas las escalas.

Podemos habitar de forma coherente y usufructuar el patrimonio natural y cultural, a partir de conocerlo y reflexionar sobre su historia. Actualmente existen diversas tecnologías amigables con el medio ambiente que se pueden utilizar para resolver diferentes problemas. Como ejemplo, frente a la necesidad de crear soluciones de vivienda de interés social; se pueden generar cadenas productivas, a partir de organizaciones solidarias que realicen recuperación de vegetación nativa y proyectos forestales utilitarios, que contribuyan a la fijación de carbono y generen empleo, construyendo casas en madera cuyo costo y adaptación a los espacios ecosistemicos puede ser óptima. Aprovechando los avances de la arquitectura bioclimática y paisajística combinada con energías convencionales y alternativas y sistemas de manejo de aguas y basuras integradas a procesos de agrícolas y pecuarios amigables con los ecosistemas. El ambiente es una construcción histórica que hacen las poblaciones humanas, construyendo su tecnología, formas de organización social y económica, sistemas de conocimiento, aparato jurídico político y valorativo; transformando y articulándose a los ecosistemas, sin necesidad de destruirlos.

En el contexto anterior se trata de promover y desarrollar intercambio académico y procesos de difusión de información, a diferentes niveles, involucrando distintos actores sociales, basados en procesos de investigación que potencien el reconocimiento y utilización productiva de estos patrimonios.

Francisco González L de G.

Correo: fgonzldeg@gmail.com