Image Credits: sancristobal.com

Un ejemplo de organización comunitaria se gestó en el corregimiento Pueblo Nuevo de Ocaña, donde un grupo de 48 mujeres se unieron para olvidar la violencia de la que fueron víctimas en la década de los 90 y pusieron en marcha un proyecto para recuperar las tradiciones y convertir al fique en motor de la economía.

Ellas, recordando que el corregimiento antiguamente se caracterizó por fabricar costales de fique para empacar la vasta producción de cebolla, modelo económico que entró en decadencia por la arremetida de los grupos paramilitares, decidieron revivir su cercanía con el fique.

Con el apoyo del líder comunal Jair Gallardo Pérez y de la Universidad Francisco de Paula Santander de Ocaña, se logró recuperar la máquina desfibradora de fique y al tiempo se repararon los motores del telar para iniciar las tareas y apoyar la iniciativa de cambiar las bolsas plásticas por bolsos de fique, aportando así a la conservación de los recursos naturales.

La más veterana del grupo de mujeres es Ilba Antonia Sanjuán Gómez, quien contó que hace 20 años el líder campesino Neftalí Vanegas manejó la cooperativa, hasta que fue amenazado y le tocó irse de la Provincia.
“De niña veía a mi padre con un machete en el cinto. Salía para el campo a cortar las pencas del maguey y de ahí se extraía el fique. Aprendimos a hilar, fabricar cabuyas, sacos y bolsos”.

Actualmente las mujeres están plantando y una vez las pencas maduran, se cortan y se inicia la desfibración, extrayendo la materia prima para la elaboración de bolsos. Una máquina raspa las hojas y queda la fibra, la cual se lava con abundante agua hasta que da un tono blanco y se pone a secar.
Luego la fibra se peina y cuando está desenredada, se tintura si se quiere y se pasa a hilar el fique en la máquina que arreglaron, dejándolo listo para elaborar las artesanías, muchas de ellas exportadas a Italia, Estados Unidos y Francia.

El mantenimiento de las máquinas es hecho por la UFPS, que apoya el proyecto de emprendimiento de las mujeres tejedoras de Pueblo Nuevo.
Una de las mujeres más activas ha sido Francy Angarita, quien con su espíritu emprendedor motiva a sus compañeras para que se abran paso en el mundo de las artesanías, fabricando mochilas y actualmente diseñando prototipos para sacos de tres rayas.

“Es emocionante después de tantos años volver a activar la elaboración de objetos con fique y la meta es vincular a todas las mujeres campesinas. Es importante que visiten a Pueblo Nuevo y conozcan la labor que ejecutamos, necesitamos cambiar el telar para ampliar la producción”, dijo Angarita.

La iniciativa de generar emprendimiento también lleva implícito la disminución de la contaminación por plásticos.

“El fique ocasiona un impacto positivo al ambiente, puesto que es una planta de la cual se extrae la fibra para elaborar diferentes productos”, agregó Angarita.

Se espera seguir fortaleciendo esta iniciativa y que la Alcaldía de Ocaña también se vincule al proyecto.

Fuente: confecoop.coop